El billete de tren de Nick (III)
Nick viaja en un tren, al ritmo de una hoja por un río libre. Atravesando un paisaje de colinas redondeadas,pintadas de colores ocres y verdes. No le hace mucha gracia ver pasar los objetos como manchas a rayas de colores indeterminados. Pero piensa que así deben ver los pájaros las mismas colinas antes de atravesar el mar. Simplmente eso, le hace feliz. No está muy seguro de si le gustaban a él los trenes o a su nuevo cuerpo. Era el único que les quedaba de hombre en el Departamento de Cuerpos Celestiales del Paraiso. Uno de esos de tipo interesante.
Casi nadie se quedaba con su cuerpo allá arriba, sólo los tan inteligentes o tan tontos como para no pensar en eso.
-Qué cuerpo quiere?
-El mío.
-No,el suyo no lo tenemos, porqué alguien de abajo lo lleva en todo momento en su recuerdo y no lo deja volver.
- Pero entonces...no me reconocerá.
-No le hace falta aquí, la gente se guía por otras cosas.
-Pero lo quiero para allá abajo.
-Já,já,já...así que eres de esos...
Mientras mira por la ventana pensando en golondrinas, algo toca su mano. Los ojos infinitos de un perro le miran desde el suelo de plástico brillante. Instintivamente acaricia su sauve cabeza y rasca sus orejas mientras el perro sonríe. Una voz cansada de respirar grita dos filas de asientos más adelante:
-Donde estás Perro?
-Está aquí conmigo.
-Yo no sé quien eres tú,que le haces a mi perro?
-Sólo le acaricio.
-Ven aquí Perro,estoy harto de que te vayas por ahí para que la gente te manosee.
El ex-sonriente animal vuelve al lado de su dueño. Y Nick descubre el asa en el collar del hermoso labrador.
-Perdone si le he molestado, su perro y yo nos hemos descubierto un poco de felicidad el uno en el otro. Yo acariciándolo y él dejándose acariciar.
-Descubierto...eso es para ti un descubrimiento?El ser humano no descubre más que tonterías. Bombas, móviles, internet, trenes...pero no se preocupa por descubrir algo para que yo pueda volver a ver.
-Eso no importa.
-COMO?
-El mayor descubrimiento que ha hecho nunca el ser humano es ese sitio suave y cálido de la barriga de un perro,donde al acariciarlo haces que mueva la pata.
Nick guía la mano del cansado ciego hasta el culmen de la civilización. El perro recibe la mayor felicidad de su vida al ser acariciado por el perro sin pelo que habla que más quiere en el mundo, y empieza a lamer su mano para agradecérselo. El ciego mira a su perro,y lo ve y lo siente por primera vez. Su rostro esculpido por la piedad ajena y propia se ilumina con ese brillo de estrellas de las lágrimas de felicidad. El sol del atardecer inunda el camino de dos vidas que comienzan de nuevo, un reencuentro, mientras una hoja metálica atraviesa un río de colinas ocres y verdes.
- Siento que mi camino puede ser una vida. Que dejé atrás todo aquel equipaje que me sobraba,hasta la muerte. Para ver el mundo sin necesidad de ver. Esta tierra que nos han prestado nuestros hijos no nos ve, sólo nos siente. Sentir. Sentir es una gran palabra llena nuestras vidas y las vacía,depende de que válvula del corazón queramos dejar abierta.

Tashi delek


Buda dijo
Sencillamente impresionante. Es de lo mejor que he leído en mi vida. Acabo de leerlo ahora, a primera hora de la mañana y gracias a ti voy a tener un buen día, me ha dejado una sensación de paz leerte. Gracias.
22 Agosto 2006 | 09:02